experimentos caseros para niños

Experimentos caseros para niños, fáciles para niños de infantil y primaria

Todos los niños son científicos naturales, siempre están observando, experimentando y explorando el mundo alrededor. Así que, si buscabas experimentos divertidos para niños, pero ajustados al plan de estudio de tus hijos o estudiantes, has llegado al lugar correcto. Los experimentos que te vamos a mostrar a continuación son sencillos pero divertidos, seguros y perfectos para los niños. Solo requieren de la supervisión de un adulto y materiales que muy probablemente tienes en casa.

Experimento con agua: Huevos que flotan y huevos que se hunden

Para los pequeños, esto parecerá magia al principio. 

Debes agarrar dos huevos y dos recipientes con agua e introducir un huevo en cada recipiente y se advierte cómo uno de ellos se hunde hasta el fondo, mientras que el otro flota en la superficie.

Experimentos científicos, como el de los huevos que flotan y se hunden, sirven para explicar a los niños conceptos más complejos

Al parecer, los huevos son distintos. Sin embargo, se sacan y se coloca cada uno en el otro recipiente, donde no habían estado y ¡wow! el huevo que antes flotaba ahora se hunde, y el que antes se hundía ahora flota.

Y es que en realidad los huevos no son distintos, pero sí el agua de ambos recipientes: una tiene sal y la otra no. La presencia de sal en el agua modifica su densidad. La densidad del huevo es mayor que la del agua en condiciones normales, y por eso se hunde. Pero si se añade suficiente sal, la densidad del agua pasa a ser mayor que la del huevo, y por eso este flota.

Para demostrarlo, se puede hacer la experiencia de hundir el huevo en agua normal y luego ir añadiendo sal poco a poco, para ver cómo el huevo parece levitar hasta que llega un punto en el que flota en la superficie. Así lo realizan en este vídeo.

Esta misma explicación vale, además, para que los niños entiendan por qué ciertos objetos flotan (desde un trozo de madera hasta un barco, que está lleno de aire) y otros no (como una pieza de metal o un barco en el que entra agua)

Experimento científico para niños: el volcán en erupción

La química ofrece muchas posibilidades para experimentos caseros para niños, ya que el comportamiento de la materia es, a menudo, sorprendente. Un caso es el que se produce cuando se mezclan dos materiales que se pueden encontrar en cualquier cocina: bicarbonato de sodio y vinagre.

El resultado es una espuma que enseguida gana volumen. Si se encuentra en un recipiente, pronto tiende a elevar su nivel y, en ciertos casos, a rebosar y derramarse. Esta experiencia gana mucho atractivo si se crea una maqueta de un volcán para hacer que entre en erupción.

Las leyes de la física y la química desafían la intuición, y dejan atónitos a los niños

Para ello, hay que tomar una botella de plástico y recubrirla de arena, arcilla u otro material, de tal modo que asuma la forma de un volcán (es decir, como una montaña) y que su boca constituya el cráter. En su interior se colocan dos cucharadas de bicarbonato de sodio, y también dos cucharadas de jabón líquido (que dará más densidad y volumen al resultado) y una cucharada de colorante para comidas, de color rojo.

Hecho esto, solo resta echar en el recipiente medio vaso de vinagre, y esperar. 

Despacio, la espuma rojiza subirá su nivel, alcanzará el cráter y comenzará a desbordarse, igual que la lava cuando un volcán entra en erupción y da lugar a uno de los espectáculos más fascinantes de la naturaleza.

Experimento con la luz: interferencias

Es un típico fenómeno natural o experimento fácil para niños que se produce casi accidentalmente. Normalmente cuando nos acabamos de levantar o pasamos de un sitio con poca luz a un pasillo alargado con puertas laterales por donde entra mucha iluminación se produce el curioso fenómeno de interferencias o bandas de luz y sombras.

Nuestro cerebro tarda unos segundos en compensar dichas interferencias y, en consecuencia, es como si desaparecieran. Podemos hacer que el fenómeno vuelva a aparecer si cerramos los ojos unos segundos, pero después de tres o cuatro veces el cerebro compensa tan rápido que ya no las podemos volver a ver.La naturaleza ondulatoria de la luz es claramente mostrada por este sencillo experimento casero. De nuevo, si profundizamos en la interpretación intuitiva, tendremos que reconocer que las interferencias necesitan de un soporte físico para producirse, sea del tipo que sea. De lo contrario, se trataría de ondas mentis.

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